“Aquello que no se mide, no se puede mejorar”, este es el mantra empresarial por excelencia. Y cada vez con más frecuencia la energía ha pasado de ser un simple coste a un activo estratégico clave para la competitividad empresarial.
Esta gestión ha dejado de ser una simple revisión de facturas para realizar una gestión proactiva, optimizando recursos para conocer realmente qué sucede en la instalación y poder actuar en consecuencia.
Los 3 indicadores clave que como empresa debes tener en cuenta
Con tal de mejorar la eficiencia, reducir costes y avanzar en los objetivos de sostenibilidad, estas cuestiones son imprescindibles de conocer.
Consumo energético total
Medido habitualmente en kWh o MWh, es un indicador básico ya que permite conocer la energía que consume la empresa al mes, trimestre o año.
Cuanto más tiempo se monitorice y se tenga en cuenta este dato, más interesante será su interpretación, pues permitirá conocer variaciones importantes durante el año, la estacionalidad, etc.
Consumo energético por unidad de negocio o unidad producida
Un paso más allá del consumo energético total es este otro indicador, permitiendo conocer el consumo de energía por vertical de negocio o unidad de producto. Se encarga de medir la rentabilidad de una actividad.
Para su cálculo, consiste en dividir el coste energético por servicio prestado, por ejemplo, o por unidad producida.
Demanda de potencia pico
Este dato es crucial porque conocer cuándo ocurren los picos de demanda en tu empresa te permitirá implementar estrategias de desplazamiento de carga (o load shifting).
En otras palabras, en muchas ocasiones trasladando unos minutos el arranque de una maquinaria pesada, por ejemplo, para alejarlo de la hora punta, puede hacer que la empresa ahorre al cabo del año miles de euros.
Esta estrategia cobra mucha relevancia en empresas con procesos intensivos en energía (industria siderúrgica y metalúrgica, química, cementeras…). Permite conseguir reducciones importantes sin necesidad de grandes inversiones.
Emisiones de CO₂ asociadas al consumo energético
Este último KPI o indicador es clave dentro de las estrategias de ESG y de descarbonización.
Estas emisiones se calculan normalmente a partir del consumo eléctrico y de combustibles, ayudando a conocer la huella de carbono de la organización o producto, entre otros.
NESS, tu partner energético
En NESS trabajamos con empresas y comunidades de vecinos en proyectos de monitorización energética con el objetivo de conocer cuáles son sus consumos y márgenes de mejora, para ayudarles así a ser más competitivos a la par que sostenibles.
Nuestros clientes no solo consiguen reducir su factura mes a mes, también fortalecer su imagen y reputación frente a sus stakeholders (inversores, clientes, competidores, empleados…)


