Todo aquello que realizamos en nuestro día a día tiene un impacto, y nuestros desplazamientos no son para menos pues afectan de manera directa al medio ambiente y a la calidad de vida de las personas, principalmente.
Por ello, buscar modelos cada vez más sostenibles se vuelve una realidad en un momento en el que cada vez hay más vehículos privados en circulación y la población se concentra en los principales entornos urbanos.
Este punto es tan importante que la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible (LMS) obliga a las empresas con más de 200 trabajadores, o más de 100 trabajadores por turno, a disponer de un Plan de Movilidad Sostenible antes del 5 de diciembre de 2026.
¿Sabías que dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible el número 11 tiene como meta conseguir ciudades y comunidades sostenibles?
En qué consiste la movilidad urbana sostenible y por qué es clave
Este modelo de desplazamiento tiene como objetivo minimizar el impacto ambiental, económico y social asociado al transporte. Para ello, es clave conocer cómo se diseñan y organizan los desplazamientos urbanos para cumplir así con los objetivos previamente mencionados.
Las consecuencias positivas de estos cambios ayudan a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y de la eficiencia energética, además de la reducción del impacto ecológico.
Este tipo de movilidad es necesaria en las ciudades por muchas razones, como veremos a continuación, pero básicamente porque el modelo tradicional basado en combustibles fósiles es insostenible.
Estas son las principales razones por las que es clave pasar del modelo tradicional de movilidad urbana a uno más sostenible:
- Para reducir la huella de carbono en las ciudades y paliar los efectos del cambio climático;
- Para mejorar la calidad del aire;
- Para combatir el sedentarismo y mejorar la salud cardiovascular de los ciudadanos;
- Para reducir la congestión del tráfico y la contaminación acústica;
- Para recuperar espacios públicos para las personas.
Movilidad urbana sostenible: Ejemplos prácticos
Caminar
Es el ejemplo más sencillo y uno de los más efectivos, pues desplazarse a pie no genera emisiones ni consume combustibles, además de ser muy beneficioso para la salud física.
Caminar es cada vez más una alternativa sencilla, pues muchas ciudades apuestan por las zonas peatonales, promueven entornos urbano seguros y aceras más amplias para este cometido.
Bicicletas convencionales o eléctricas
Con cada vez más kilómetros de carril bici, estos medios de transporte son la alternativa ideal a desplazamientos cortos y medios. Para ello, es necesario que las ciudades dispongan de estos carriles, así como de aparcamientos y conexiones con otros medios de transporte.
Transporte público
Es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de la movilidad urbana sostenible.
Hablamos de los metros, tranvías, autobuses, etc. que permiten trasladar a personas utilizando menos recursos y espacio por pasajero que en aquellos en lo que se utiliza el vehículo privado.
Para ello, es fundamental que las ciudades dispongan de frecuencias óptimas, buenas coberturas territoriales, interconexión, accesibilidad, información en tiempo real… para que las ciudades confíen en estas formas de desplazamiento.
Vehículos eléctricos
La transición de vehículos de combustión o fósiles a vehículos eléctricos es un ejemplo más de movilidad urbana sostenible, aunque no es lo más aconsejable a pesar de que no generan emisiones y contribuyen a la mejora de la calidad del aire.
Esto se debe a que, aun así, este tipo de vehículos favorecen la congestión de las carreteras y ocupan un espacio por cada persona que lo utiliza, todo lo contrario a los métodos anteriores como la movilidad activa o el transporte público.
Movilidad compartida
“Compartir es vivir”, ya lo dice la frase, y cuando se trata de movilidad sostenible más todavía. Existen diversas modalidades, desde carsharing o motos compartidas hasta servicios de transporte bajo demanda.
Con este otro ejemplo se reducen los vehículos privados con las ventajas económicas, medioambientales y sociales que esto conlleva, satisfaciendo de igual forma las necesidades de movilidad o traslados de los ciudadanos.
Intermodalidad
Consiste en el mix de varios medios de transporte, pues una ciudad sostenible no solo depende de una única vía de movilidad y debe facilitar la intermodalidad entre sus habitantes para reducir así la dependencia del vehículo propio.
Por ejemplo:
- Caminar – Metro – Caminar
- Bicicleta – Bus – Caminar
- Transporte público – Vehículo compartido
ZBE o Zona de Bajas Emisiones
Hasta ahora hemos hablado de iniciativas tomadas por los ciudadanos para contribuir a la movilidad urbana sostenible, aunque dependen de que las ciudades estén preparadas a nivel de infraestructura para que esto suceda.
Ahora bien, las Zonas de Bajas Emisiones parten de políticas públicas para reducir la circulación de los vehículos más contaminantes en determinadas áreas.
Electrificación de las flotas y optimización de rutas
Las empresas también pueden, y deben, aportar su granito de arena en la transición hacia una movilidad más sostenible. Por ejemplo, electrificando la flota de vehículos para reducir las emisiones y la huella de carbono de sus trabajadores.
En este punto, los Planes de Movilidad Sostenible (de obligado cumplimiento en 2026 para empresas con más de 200 trabajadores o más de 100 por turno) fomentan el uso de las alternativas previamente mencionadas para toda la plantilla, no dejando exclusivamente esta cuestión a las administraciones públicas, pues también representa una oportunidad clave para las empresas.
Al mismo tiempo, gracias a la tecnología se puede conseguir una movilidad más eficiente al conocer en tiempo real el estado del tráfico, los puntos de recarga disponibles, horarios del transporte público, tiempo estimado de desplazamiento, etc. ayudando a tomar la mejor decisión en cada ruta.
Buenas prácticas recogidas en la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible
La ley recopila las 10 líneas principales de buenas prácticas a tener en consideración:
- Fomentar la movilidad activa y el espacio peatonal
- Impulsar una movilidad inclusiva y accesible
- Mejorar y fomentar los servicios públicos de movilidad
- Promover la movilidad sostenible al trabajo
- Desarrollar soluciones específicas para zonas rurales
- Crear terminales y edificios de transporte energéticamente eficientes
- Digitalizar la movilidad y avanzar hacia la Mobility as a Service
- Reducir el impacto de la movilidad turística
- Impulsar el transporte público de bajas emisiones y la movilidad compartida
- Mejorar la información sobre los nodos de movilidad



