Calentamiento global, reducción del impacto ambiental, emergencia climática… Todos estos conceptos vienen a colación de la importancia para las empresas públicas y privadas españolas de contribuir a un entorno mejor. Para ello la importancia de conocer cómo compensar las emisiones de CO₂ emitidas por la actividad diaria, para avanzar en el camino hacia la neutralidad climática.
Para ello, la estrategia de sostenibilidad en este aspecto se centra en 3 pasos principales. ¡Toma nota!
Cálculo y registro de la huella de carbono: el punto de partida
Toda estrategia climática eficaz comienza con el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Las empresas deben cuantificar las toneladas de CO₂ generadas a lo largo de su actividad, expresadas en toneladas de dióxido de carbono (CO₂), teniendo en cuenta consumos energéticos, transporte, procesos productivos, cadena de valor…
¿Sabías que en España este punto es obligatorio desde el 01 de enero de 2026 para grandes empresas? Esto se recoge en el RD Huella de carbono (RD 214/2025).
Esto afecta principalmente a aquellas sociedades que, durante dos ejercicios consecutivos, cumplan al menos dos de los siguientes criterios:
- Activo total superior a 20 millones de euros;
- Cifra anual de negocios superior a 40 millones de euros;
- Plantilla media anual superior a 250 empleados.
No obstante, empresas de menor tamaño incorporan el cálculo de la huella de carbono por otra serie de beneficios como la posibilidad de acceder a ayudas o licitaciones públicas, presión por parte de los diferentes stakeholders (como proveedores o consumidores, entre otros).
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Reducción antes que compensación
El segundo paso, previo a la compensación, tiene que ver con la posibilidad de reducir emisiones en la actividad diaria empresarial. Y es que las empresas entienden la compensación como el último paso de un plan vivo social y ambiental, en el que primero se priorizan medidas de eficiencia energética, electrificación, uso de renovables o mejora de procesos.
Último paso: compensación y proyectos de absorción
Después de calcular y de reducir las emisiones, el último punto de este plan tiene que ver con la compensación de la huella de carbono equilibrando dichas emisiones de dióxido de carbono (CO₂) a través de absorciones que generan los proyectos climáticos certificados.
Para ello, es importante entender en qué consiste la compensación y cómo compensar las emisiones de CO₂, a través de qué vías.
¿En qué consiste la compensación y los proyectos de absorción?
Una vez que una empresa ha implementado medidas para minimizar sus toneladas de CO₂ generadas, siempre existirá un residuo de emisiones difícil de eliminar a corto plazo. Aquí es donde entra en juego la compensación.
Este proceso consiste en la aportación económica voluntaria a proyectos que absorben o evitan la emisión de una cantidad equivalente de GEI (Gases de Efecto Invernadero). Principalmente, esto se articula a través de dos vías:
- Proyectos de absorción: Son iniciativas, mayoritariamente proyectos forestales y de gestión sostenibles de bosques, donde se utiliza la capacidad fotosintética de los árboles para capturar el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera.
- Mercado Voluntario de Carbono: Un ecosistema donde las empresas realizan la compra de créditos de carbono. Cada crédito representa una tonelada de CO₂ que ha sido evitada o capturada.
- Iniciativas con impacto positivo en comunidades locales: Incluyen proyectos de emprendimiento social, ambiental, de desarrollo comunitario, programas educativos y culturales… con el objetivo de mejorar la calidad de vida, economía y sostenibilidad local.
A modo de ejemplo, mediante el Plan Vivo Social se asegura que la inversión en reforestación o conservación no solo capture carbono, sino que también genere empleo, educación y recursos para las comunidades locales, fortaleciendo el tejido social y económico de las zonas rurales.
La importancia de la calidad y el rigor en la compensación de emisiones
Para que la compensación sea efectiva y creíble, y evitar así el greenwashing, debe apoyarse en estándares reconocidos que aseguren una correcta medición de las absorciones que generan los proyectos.
La verificación independiente es esencial para que las acciones tengan valor real, tanto ambiental como reputacional. Para ello encontramos estándares internacionales como Verified Carbon Standard (VCS) o Gold Standard, y a nivel nacional el registro de la OECC.
Impacto social: Otro beneficio de la compensación de emisiones de CO₂
La compensación no solo busca equilibrar la balanza química de la atmósfera. Al invertir en proyectos de calidad, las empresas están impulsando los siguientes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):
- Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8)
- Reducción de desigualdades (ODS 10)
- Acción por el clima (ODS 13)
- Vida de ecosistemas terrestres (ODS 15)
De esta forma, la compensación se convierte en una herramienta que permite a las empresas integrar sostenibilidad ambiental y social, reforzando su posicionamiento en Responsabilidad Social Corporativa (RSC).


