Existen diversas estrategias sobre cómo sobrellevar el estado de los equipos y de la maquinaria. Sin duda, la menos interesante consiste en esperar a que se produzca un problema para actuar en consecuencia.
En NESS apostamos por el mantenimiento preventivo frente al correctivo (reparaciones), que son más costosas implicando una mayor inversión económica y de tiempo para solventarla.
Esta apuesta es sinónimo de protección para los equipos y una inversión a largo plazo para su correcto funcionamiento, dentro de la gestión energética del edificio.
Por qué invertir en mantenimiento preventivo frente al correctivo (reparaciones)
Cuando se produce una rotura o fallo en un equipo o maquinaria, el coste no solamente abarca la pieza rota, pues se debe tener en cuenta también lo siguiente:
Reparación de urgencia
Por un lado, se produce una parada de actividad de ese equipo. Si pensamos en las calderas (que proporcionan agua caliente sanitaria) o en los equipos de climatización (que garantizan una correcta temperatura todo el año), las consecuencias de esa incidencia son notables y costosas en todo el edificio para el confort de los vecinos.
Otro punto a considerar es la falta de stock, que puede producirse al requerir la reparación de un momento a otro. Esto se traduce en un mayor tiempo de espera e inactividad del equipo.
Eficiencia energética
Según FENERCOM (Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid): “Con una buena gestión y mantenimiento se pueden conseguir ahorros medios superiores al 20%.”
Un equipo o maquinaria con un correcto mantenimiento preventivo evita influir en la eficiencia del mismo de manera negativa, pues si no recibe el cuidado necesario termina trabajando sobrepasando sus límites para ofrecer su rendimiento medio.
Todo esto se refleja en un incremento directo del consumo eléctrico o de gas, así como en una reducción considerable de la vida útil del mismo.
Efecto dominó
Muchos de los equipos que se encuentran en las comunidades de propietarios están compuestos por otras piezas o equipos interconectados entre sí. Por ello, en algunas ocasiones se puede producir un efecto dominó en el que varias piezas acaban viéndose afectadas incurriendo en una incidencias grave y generalizada.
Por ejemplo, un rodamiento que se encuentra desgastado y no es sustituido por otro. En caso de que esta situación no se solucione a tiempo, el motor puede verse forzado y terminar quemando así la placa electrónica. Un mantenimiento preventivo puede evitar ese sobreesfuerzo del motor y una reparación de miles de euros.
Seguridad y cumplimiento normativo, clave en la gestión de NESS
La seguridad es lo primero, y eso se consigue con un mantenimiento preventivo para asegurar el correcto funcionamiento de toda maquinaria.
Además, permite estar seguros de que la comunidad de propietarios cumple con la normativa vigente (RITE o Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), eludiendo penalizaciones legales o inconvenientes con las aseguradoras en caso de que se produzca un siniestro.
En NESS garantizamos:
- Monitorización continua: a través de nuestro seguimiento podemos detectar cualquier tipo de desviación en el funcionamiento que pueda indicar un desgaste o futuro fallo de los equipos.
- Puestas a punto estacionales: el objetivo es que de manera previa a las temporadas de mayor exigencia (como verano e invierno), los equipos y maquinaria se encuentren a punto para su correcto funcionamiento.

