¿En qué consiste la aerotermia?

Índice

La aerotermia es una tecnología que está revolucionando la forma en que climatizamos edificios y generamos agua caliente. Es eficiente, sostenible y cada vez más utilizada en hoteles, hospitales, centros educativos, centros deportivos, residencias de ancianos y estudiantes, industrias y comunidades de propietarios.

¿Qué es la aerotermia?

Es un sistema 100% renovable que permite calentar, refrigerar y producir agua caliente sanitaria (ACS). A diferencia de las calderas tradicionales, no quema combustibles fósiles (como gas natural, GLP, gasóleo, carbón), sino que extrae el calor del exterior y lo traslada al interior del edificio.

La aerotermia permite generar hasta seis veces más energía útil de la que consume, lo que se traduce en ahorros energéticos y económicos importantes y una reducción de emisiones de CO₂.

¿Cómo funciona?

Aunque el proceso técnico es complejo, su funcionamiento puede explicarse de forma sencilla:

  • Captura el aire del entorno;
  • Lo concentra mediante un circuito interno;
  • Lo transfiere al sistema de calefacción, refrigeración o agua caliente.

¿Es fiable en climas fríos?

Sí, pues es una tecnología ampliamente testada y consolidada en países con inviernos especialmente rigurosos, como Suecia, Alemania o Canadá, donde las temperaturas pueden descender muy por debajo de cero durante largos periodos. En estos entornos exigentes ha demostrado un funcionamiento fiable y eficiente, adaptándose a condiciones climáticas adversas sin comprometer el confort interior.

Esta capacidad se debe, en gran medida, a los avances tecnológicos de los equipos actuales, que incorporan sistemas de control inteligente y compresores de alto rendimiento capaces de extraer energía del aire exterior incluso en condiciones de frío extremo. Además, los equipos modernos están diseñados para optimizar su eficiencia en todo momento, modulando su funcionamiento en función de la demanda térmica real.

Como resultado, la aerotermia no solo garantiza la cobertura de las necesidades de calefacción en invierno, sino que lo hace con un consumo energético reducido en comparación con sistemas tradicionales. Esto la convierte en una solución robusta, fiable y sostenible, válida tanto para climas templados como para los más severos. 

¿Qué ahorro puede generar?

En general el ahorro energético puede alcanzar hasta un 60 % respecto a sistemas tradicionales.

En términos económicos, una comunidad de propietarios puede ahorrar entre un 30-60% tras el periodo de amortización, dependiendo del tamaño del edificio y del sistema anterior, y en un proyecto del sector terciario —sin contar subvenciones, salvo el descuento por Certificados de Ahorro Energético (CAE) puede alcanzar ahorros de hasta 15% durante los 6 años de financiación.

Una vez amortizada la inversión, los ahorros pueden superar el 45%, lo que confirma la rentabilidad, estabilidad y sostenibilidad de este tipo de soluciones.

¿Qué hacemos con la caldera existente?

Se plantean dos opciones:

  1. La sustitución de la antigua caldera por un nuevo sistema de climatización basado en aerotermia, lo que permite que la instalación sea 100 % renovable;
  2. O su mantenimiento como apoyo para momentos puntuales de alta demanda térmica.

Esta solución híbrida resulta especialmente adecuada cuando existen limitaciones de potencia eléctrica en el edificio, ya que permite optimizar el uso de los recursos disponibles sin comprometer el rendimiento global del sistema. Además, facilita una adaptación progresiva hacia modelos energéticos más sostenibles, reduciendo las emisiones y mejorando la eficiencia energética de la instalación.

El sistema de aerotermia destaca por su alta eficiencia, al aprovechar la energía del aire exterior para la generación de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, contribuyendo así a una reducción significativa del consumo energético y de los costes operativos a medio y largo plazo.

De este modo, se garantiza el confort en todo momento, asegurando la cobertura de las necesidades térmicas incluso en picos de demanda, y se posibilita una transición energética ordenada, flexible y sin sobresaltos para el usuario o la comunidad.

¿Hay que levantar el suelo o cambiar los radiadores?

En la mayoría de los casos, la aerotermia se puede adaptar perfectamente a los emisores térmicos existentes, como radiadores o fancoils, lo que facilita enormemente su integración en instalaciones ya en funcionamiento. Esto evita la necesidad de realizar obras complejas o intervenciones significativas en la vivienda o el edificio.

Si bien es cierto que sistemas como el suelo radiante pueden maximizar la eficiencia de la aerotermia, no son imprescindibles para su correcto funcionamiento. Los equipos actuales están diseñados para trabajar con diferentes tipos de emisores, ajustando su rendimiento para ofrecer el máximo confort incluso con instalaciones preexistentes.

Además, esta capacidad de adaptación permite reducir tanto los costes iniciales como los plazos de ejecución, haciendo que la transición hacia un sistema más eficiente y sostenible sea mucho más sencilla y accesible. En definitiva, se trata de una solución flexible que se integra fácilmente en la mayoría de los escenarios, sin necesidad de reformas complicadas ni grandes inversiones adicionales.

¿Qué elementos tiene una bomba de calor y dónde se instalan?

  • Unidad exterior: Es la que intercambia energía con el aire ambiente. Se suele instalar en la cubierta plana del edificio o, en algunos casos, en tejados a dos aguas que tengan una zona plana preparada para equipos.  Esta unidad es clave para captar la energía térmica del aire ambiente y alimentar el sistema
  • Depósitos de inercia y acumuladores de ACS: Se colocan en la sala técnica, normalmente donde estaba la antigua caldera. El depósito de inercia ayuda a estabilizar el sistema y mejorar la eficiencia, mientras que el acumulador garantiza agua caliente sanitaria disponible.
  • Emisores térmicos: Están ubicados en los espacios habitados del edificio y pueden ser de distintos tipos:
    • Radiadores: Muy comunes en instalaciones tradicionales. Se pueden aprovechar directamente en la mayoría de los casos.
    • Fancoils: ideales si ya había sistema de refrigeración. Pueden ser de suelo, pared, conductos o tipo cassette.
    • Suelo radiante/refrescante: si ya está instalado, la bomba de calor lo gestiona perfectamente tanto para calefacción como para refrigeración.

No es necesario sustituir estos elementos, lo que facilita una transición rápida, económica y sin pérdida de confort.

Subvenciones, bonificaciones, ahorro fiscal y CAE

Los CAE son ayudas directas a la inversión que premian el ahorro energético. Por cada actuación de eficiencia energética, el cliente recibe una compensación económica.

Además, al reducir el consumo y las emisiones, la bomba de calor mejora la calificación energética del inmueble, lo que puede aumentar el valor del mismo y facilitar el acceso a ayudas públicas.

Una apuesta segura para el futuro

Al funcionar con electricidad, la bomba de calor reduce la dependencia de combustibles fósiles y de los vaivenes geopolíticos que afectan al precio del gas. Además, permite integrar energía solar fotovoltaica, lo que refuerza la independencia energética del edificio.

Si tu edificio aún depende de una caldera de gas o gasóleo, es el momento de plantearse el cambio.

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