La importancia de la optimización del ciclo de vida de los equipos en el mantenimiento

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En muchas ocasiones, empresas o comunidades de propietarios cometen este error: cuando se procede a la instalación de un equipo se tiende a olvidarse de él hasta que le sucede algún inconveniente que le haga dejar de funcionar correctamente o se rompa de manera definitiva.

Esta “costumbre” pone en riesgo tanto la vida útil de los equipos como la financiera de la organización o comunidad, por eso es tan importante conocer la optimización del ciclo de vida de los equipos en las labores de mantenimiento.

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En NESS trabajamos de la mano de más de 300 comunidades de vecinos para garantizar en todo momento el correcto funcionamiento de los equipos instalados de aerotermia, fotovoltaica, componentes eléctricos, grupos de presión…

¿En qué consiste el ciclo de vida de un equipo?

El ciclo de vida no es simplemente el tiempo que pasa desde que compras una máquina hasta que finaliza su funcionamiento. Es un proceso estratégico compuesto por varias etapas, y en cada una de ellas la empresa o comunidad puede estar ganando o perdiendo dinero:

  1. Adquisición e instalación: Consiste en elegir la tecnología correcta y asegurar una puesta en marcha impecable.
  2. Operación y mantenimiento: Es la etapa más larga, donde el equipo trabaja de forma periódica y donde una buena gestión y mantenimiento marca la diferencia. Tener este punto controlado asegura el correcto funcionamiento de la gran parte de la vida útil del equipo.
  3. Obsolescencia y desgaste: Se produce cuando el equipo empieza a perder rendimiento y a consumir más energía para realizar el mismo trabajo, especialmente en aquellos equipos en los que el mantenimiento es nulo.
  4. Sustitución: El momento de decidir si se compra un equipo nuevo o se modernizan los componentes clave del actual.

Este ciclo de vida es un proceso complejo que requiere de una planificación inicial hasta su etapa final. En caso de que las fases previamente mencionadas sean ignoradas, se verán afectados los equipos de manera directa provocando problemas de eficiencia e incluso reduciendo su vida útil.

El verdadero coste de un mal mantenimiento

Cuando confías el ciclo de vida de los equipos al azar, asumes diferentes riesgos que impactan directamente en el confort y el bolsillo de la empresa o comunidad de vecinos. Hablamos de:

  1. Pérdida de eficiencia: Aumentando así la factura eléctrica o gas, por ejemplo, mes a mes.
  2. Costes de urgencia: Reparar un equipo de emergencia siempre es más caro y estresante que mantenerlo.
  3. Lucro cesante: Es decir, el coste de tener parado un equipo y su impacto en la empresa o vecinos si se trata de una comunidad.

Por eso, un correcto mantenimiento asegura el funcionamiento de los equipos evitando sobrecostes o percances innecesarios, garantizando así en todo momento una óptima actividad.

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