Aerotermia para piscinas climatizadas: eficiencia y retorno de inversión

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La aerotermia para piscinas climatizadas se basa en una bomba de calor que extrae energía térmica del aire exterior mediante un ciclo frigorífico, transfiriéndola al circuito hidráulico de la instalación. Su rendimiento se cuantifica a través del COP (Coefficient of Performance), que se calcula con el cociente entre la energía calorífica útil entregada y la energía eléctrica consumida por el compresor.

Funcionamiento de la aerotermia para piscinas

En condiciones de funcionamiento típicas, una bomba de calor aerotérmica alcanza valores de COP entre 3 y 5, lo que equivale a generar de 3 a 5 kWh térmicos por cada kWh eléctrico consumido.

Para una evaluación estacional más realista, se emplea el SCOP a las condiciones de trabajo, que promedia el rendimiento a lo largo de toda la temporada teniendo en cuenta las variaciones de temperatura exterior y las condiciones de carga parcial.

La clave en el contexto de las piscinas cubiertas es que la temperatura del agua del vaso, que la normativa RITE (IT 1.1.4.1.2) fija entre 24 °C y 30 °C según el uso, con 26 °C como valor recomendado para uso polivalente y recreativo, requiere temperaturas de impulsión en el circuito de intercambio relativamente bajas, típicamente en el rango de 35-45 °C.

Esta condición coloca a las bombas de calor en su rango de máxima eficiencia, pues existe una correlación directa entre la reducción de la temperatura de impulsión requerida y el incremento del COP.

Frente a las calderas convencionales, cuyo rendimiento nominal no supera el 100% por definición termodinámica, la aerotermia multiplica ese valor por un factor de 3 a 5.

El RITE como marco de referencia técnica

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RD 1027/2007 y sus modificaciones) establece los requisitos de diseño aplicables a las piscinas cubiertas:

  • Temperatura del agua del vaso: entre 24 °C y 30 °C según uso (terapéutico hasta 36 °C);
  • Temperatura del aire del recinto: entre 1 °C y 2 °C por encima de la temperatura del agua, con máximo de 30 °C;
  • Humedad relativa: siempre por debajo del **65%**, para evitar condensaciones en cerramientos y proteger la estructura;
  • Caudal de aire exterior de ventilación: mínimo 2,5 dm³/s por cada m² de superficie de vaso.

Todos estos parámetros son alcanzables y mantenibles de forma eficiente mediante aerotermia correctamente dimensionada.

Reducción de emisiones y descarbonización efectiva

Hasta el 75% de la energía que aprovecha una bomba de calor aerotérmica proviene del calor sensible del aire exterior, una fuente renovable y ubicua.

La electricidad que alimenta el compresor, el 25% restante, puede provenir de la red con una fractura renovable creciente o de generación fotovoltaica propia, permitiendo alcanzar emisiones próximas a cero en un horizonte cercano.

La sustitución de una caldera de gasóleo o gas natural por aerotermia mejora directamente la calificación energética del edificio y facilita el cumplimiento de los objetivos de descarbonización del sector edificios recogidos en la directiva EPBD europea.

Por qué las piscinas son candidatas óptimas al sistema CAE

El sistema de Certificados de Ahorro Energético (Real Decreto 36/2023) reconoce y valoriza la energía final ahorrada mediante actuaciones de eficiencia energética.

Cada kWh de energía final que deja de consumirse, verificado mediante la metodología establecida en las fichas técnicas del catálogo MITECO, genera un CAE que puede venderse a los Sujetos Obligados del sistema energético.

Las piscinas cubiertas reúnen las condiciones ideales para la generación de CAE a gran escala:

  • Alto consumo de línea base;
  • Actuación sobre un gran diferencial;
  • Fichas técnicas aplicables.

El importe de los CAE generados puede incorporarse directamente a la financiación del proyecto, reduciendo el coste neto de inversión y acortando el periodo de retorno a parámetros muy competitivos.

Confort y eficiencia durante todo el año

Una piscina climatizada transforma el uso del espacio acuático, permitiendo disfrutarla más allá de la temporada de verano. Gracias a soluciones eficientes como las bombas de calor y la optimización del aislamiento, es posible mantener el agua a la temperatura ideal con un consumo energético reducido.

Si estás pensando en mejorar tus instalaciones o dar un valor añadido a tu edificio, apostar por la climatización de piscinas es una decisión que combina bienestar, sostenibilidad y rentabilidad a largo plazo.

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