El Ejército de Tierra ha invertido casi medio millón de euros, procedentes de los fondos

europeos, en la puesta en marcha de una planta solar fotovoltaica en la base situada en la

isla Isabel II del archipiélago de las Chafarinas, frente a las costas de Marruecos.

El proyecto tiene como objetivo reactivar la planta ya existente que en la actualidad está

fuera de servicio. La adecuación de la instalación fotovoltaica correrá a cargo de la empresa

Ness Energy Gestión. El contrato tiene un presupuesto de 478.000 euros y la previsión es

que la planta esté totalmente operativa a finales de este 2024.

El Ejército explica en los pliegos del contrato, a los que ha tenido acceso Infodefensa.com,

que la puesta en marcha de la planta “cubrirá gran parte de las demandas energéticas de la

isla”, donde permanece de forma permanente un pequeño destacamento dependiente de la

Comandancia General de Melilla, al igual que los de los peñones de Vélez de la Gomera y

Alhucemas.

La Comandancia de Melilla, responsable del proyecto, argumenta que este parque solar

“repercutirá en un ahorro económico en la generación de energía y reducirá en gran medida

las emisiones de CO2 de la isla producidas por la generación de energía eléctrica a través de

los grupos electrógenos actualmente en funcionamiento”.


La planta solar está fuera de servicio desde su instalación y su “funcionamiento fue

deficiente”, por lo que fue desconectada de “la red poco tiempo después de su entrada en

uso”. Tampoco ha sido sometida a un mantenimiento general. La instalación tiene placas

con cristales rotos, mientras que las baterías han perdido la capacidad de carga y no son

recuperables.


El proyecto está financiado con cargo a fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia

de la Unión Europea (Next Generation EU). El Ministerio de Defensa está sufragando con

estos fondos un buen número de proyectos relacionados, sobre todo, con la eficiencia

energética en bases, centros y acuartelamientos distribuidos por toda la geografía española.


Un buen ejemplo son las obras para reacondicionar el Hospital Central de la Defensa

Gómez Ulla en Madrid. Estos fondos, hay que recordar, no pueden dedicarse a programas

de adquisiciones para las Fuerzas Armadas.

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